THOU – Magus (2018)

La sociedad posmoderna no tiene ni ídolo ni tabú, ni tan sólo imagen gloriosa de sí misma, ningún proyecto histórico movilizador, estamos ya regidos por el vacío, un vacío que no comporta, sin embargo, ni tragedia ni apocalipsis.

Gilles Lipovetsky  – La Era del Vacío

Ajenos a la (escasa) repercusión mediática de su carrera y rodeados de mediocres entidades clónicas aupadas a lo más alto de la plaga de festivales que asolan el planeta, Thou se erigen sin embargo como una de las bandas más personales y poderosas del espectro Sludge/Doom, amén de una completamente necesaria. Más allá del enésimo saqueo del legado sabbathico, del ocultismo de postal y la reaccionaria invocación de la nostalgia, los de Baton Rouge son entrañas, política furibunda y un caudal de talento ingobernable. También son ridículamente prolíficos, desde 2005 han editado más de 40 trabajos entre LP’s, EP’s, splits y discos de versiones, mostrando mil facetas que van del Sludge al Doom pasando por el Grunge, el Post-Rock o el Ambient, y que quedan integrados de manera alquímica en obras demoledoras como Tyrant (2007), Summit (2010) o Heathen (2014), auténticos pilares de los sonidos más plúmbeos de nuestro siglo. Mudados temporalmente al insigne sello Sacred Bones Records (otra tónica habitual de los estadounidenses, por un lado debido a su fiera independencia y por otro derivado de la imposibilidad para un solo sello de abordar la cascada de discos que vomitan estos señores) le llega el turno a Magus, su quinto disco de estudio con el que revalidar su estatus de puñeteros titanes… le importe o no a alguien.

Para el neófito enfrentarse a un LP de Thou es como hacerlo ante la inmensidad del cosmos o a la visión de la helada tundra siberiana, la vastedad de una monotonía devoradora capaz de aplastar nuestras pequeñas esperanzas, nuestros miedos, todo lo que nos hace seres suspuestamente individuales en el juego amañado de la existencia. Con su hora y cuarto de duración y un rodillo sonoro capaz de romper la defensa más esforzada, Magus se integra perfectamente en la tónica habitual de los de Lousiana, pero como siempre en ellos hay muchísimo más que lo que se atisba en la superficie congelada. Bajo ella hay movimiento, vida y confrontación, rozamientos tectónicos de una masividad casi física impulsados por cerebros y entrañas en llamas, un odio teledirigido que para todos aquellos capaces de desentrañarlo se convierte en la voz rota de toda una generación. “Y así descendemos a las deslizantes profundidades, iluminadas por la antorcha del pensamiento sin medida, sumidos en un caos significativo, elevándonos en gloria meditativa sobre los nombres grises y los sueños hundidos”, se desgañita un Bryan Funck que desde hace muchos años es el mejor escritor del espectro extremo y todo un mago a la hora de recorrer ese camino que va de las tripas al Universo dejando cadenas rotas a su paso. Alejados ya de la política abierta de sus inicios con Tyrant o Peasant, el señor Funck ha sido capaz de enroscarse sobre sí mismo sin perder ese compromiso marca de la casa, y que en cortes como In The Kingdom Of Meaning pone los pelos de punta con su visión de la resistencia : “Hemos cantado nuestros himnos de dolor. Nos negamos a existir en la desesperación. Encontraremos nuestro santuario interior. Y así prevaleceremos”. Thou siguen siendo unos maestros a la hora de combinar sensaciones, y su propuesta es una lucha de contrarios entre la melancolía trágica de las derrotas y la rabia inextinguible que anida en nuestros pechos, una relación dialéctica que permite convivir un tema como Divine Will (de la mano de la vocalista Emily McWilliams) junto a agujeros negros de lija como Greater Invocation Of Disgust o ese gargantuesco cierre con Supremacy capaz de dejar exhausto incluso al más entrenado fan del género. Mención especial merece la dupla de guitarristas compuesta por Andy Gibbs y Matthew Thudium al ser capaces de elevar un muro de riffs tan descomunal al mismo tiempo que lo decoran con una retorcida melancolía reminiscente por momentos de la mejor época del Death/Doom británico, aunque el poso final que quede en algunos pasajes del disco sea similar al que invocan sus queridos Pigmy Lush. Un trabajo ajeno a convencionalismos y reglas capaz de mantenerse fiel a los preceptos básicos del género pero que al mismo tiempo es algo más, relevante, contemporáneo y sí, necesario. 

En un género tan saturado de medianías como el Doom hay que recibir cada nuevo disco de Thou como a las mismísimas tablas de Moises, artefactos reveladores de una vida más allá de la copia, el artificio y la nostalgia. En ese contexto Magus se muestra como un mastodóntico ejercicio de pura rabia contemporánea, pero también como vocero de nuestra derrota, y es en el choque de esas dos realidades donde surge el vulcanismo de una banda tan por encima de las demás que no necesita de festivales, reconocimientos ni portadas. 

Reseña invocada por CTHULHU.

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