TOP 30 // DISCOS DESTACADOS // 10s

Nos lanzamos a la piscina con una lista arriesgada por todo lo que es muy probable nos dejemos atrás, pero nos apetecía hacer una labor de retrospectiva señalando esos discos que consideramos han sido representativos de la década de los 10. Hemos premiado los trabajos que en nuestra humilde opinión han aportado cosas nuevas o que han hecho suyo el espíritu de su tiempo, no tanto los que eran continuistas con elementos del pasado (a pesar de su indudable calidad, y estamos pensando directamente en el Doom y el Funeral Doom), ya que en ese caso hubiera sido un listado interminable. Espero que os guste, que aportéis nombres diferentes y entre todos poder recordar como se merece el maravilloso pasado al que acabamos de dar carpetazo.

AUTHOR & PUNISHER – Ursus Americanus (2012)

SEVENTH RULE

Me cuesta ser imparcial con este disco, porque fue con el que conocí a Author & Punisher y se mezcla tanto mi amor por él como la sorpresa que me supusieron sus primeras escuchas. La perfecta unión entre hombre y máquina (casi todo lo que sonaba en el disco eran aparatos inventados por el propio Shone) se mostraba en Ursus Americanus cada vez menos deudor del universo de Joastin Broadrick (tanto de Godflesh como de Jesu) y empezaba a tomar forma propia de la mano de un industrial amedrentador y físico, pero que al mismo tiempo desplegaba toda una serie de matices que se iban descubriendo a medida que uno iba sobreviviendo a las diversas escuchas del álbum. Como si Godflesh, Ministry y el reverso tenebroso de Aphex Twin hubieran decidido entrar en el siglo XXI para rematarlo lo antes posible.

DEATHSPELL OMEGA – Paracletus (2010)

NORMA EVANGELIUM DIABOLI

Paracletus cerraba la trilogía que Deathspell Omega habían comenzado seis años atrás con Si Monvmentvm Reqvires, Circvmspice, y que cambiaría para siempre el rostro del Black Metal. A partir de entonces todo sería más intrincado, más opaco y trascendental. Más elevado. La misteriosa formación gala daban carpetazo a todo un ciclo con su disco más «amable», cercano por momentos al post-rock pero igualmente inalcanzable para el resto de mortales, marcando a fuego a todas las nuevas generaciones blackers que a partir de entonces utilizarían este patrón para cortar sus trajes. Una de las bandas más influyentes del nuevo siglo.

KRALLICE – Years Past Matter (2012)

S/R – GILEAD MEDIA

Krallice son lo que ocurre cuando el siempre inquieto experimentalismo neoyorquino pone su mirada en el metal extremo. Aupados sobre los hipnóticos tremolo pickings de Mike Barr y Colin Marston, el superdotado cuarteto invocaba una propuesta que se movía en infinitas espirales, casi como si el kraut hubiera mutado en una criatura fría, afilada y de una cualidades técnicas imposibles. Years Past Matter hacía compendio de las virtudes mostradas por Krallice hasta la fecha mientras dividía la escena entre quienes veían en ellos a unos arties que se habían colado en la fiesta sin ser invitados y los que reconocían en su música todo un soplo de aire fresco en un género, el black metal, sobrado de puristas y fanáticos.

CARPENTER BRUT – Trilogy (2015)

S/R

Una de las más gratas sorpresas de la década pasada fue el nacimiento de la Retrowave, un movimiento que fue de la mano del revival ochentero encabezado en el cine por directores como Nicholas Winding Refn o la serie Stranger Things y que tuvo en lo sonoro a valedores como Kavinsky, Perturbator o Carpenter Brut. Este último pegaba todo un pelotazo con su batidora de electro 80’s, guiños al giallo italiano y las bandas sonoras de la serie b fílmica, el hard rock y una contundencia en las bases que tampoco le hacía ascos al techno, y que tenía en esta Trilogy (recopilatorio de sus tres primeros EP’s) tal concentración de hits irresistibles que lo encumbraban sin ninguna duda como una de las obras capitales de los 10’s. Si «Le Perv», «Turbo Killer» o «Wake Up The President» no te hacen bailar hasta perder el conocimiento, mereces la muerte.

BURZUM – Fallen (2011)

BYELOBOG PRODUCTIONS

Con Belus el señor Vikernes ya nos avisaba que sus dos décadas en prisión no habían destruido el inmenso talento atesorado en el pasado por el noruego, y Fallen pulía todo lo mostrado por su predecesor con un disco que, como los grandes clásicos de Burzum, seguían instalados en algún lugar fuera de la línea temporal pero siempre por delante de cualquiera de sus compañeros de viaje. En su séptimo trabajo de estudio aunaba con maestría delicadeza folk y black metal para regalarnos un trabajo simplemente excepcional y que, una vez más, conseguía la nada fácil tarea de hacernos olvidar la catadura humana de su orfebre.

THE RUINS OF BEVERAST – Exuvia (2017)

VÁN RECORDS

Exuvia se mostraba como el disco más experimental y transversal de la carrera de The Ruins Of Beverast, pero de una manera casi imposible también devenía en su obra más accesible. Y es que el quinto trabajo del genio germano Alexander von Meilenwald hacía suyos los preceptos del Black Metal, el Doom, la Psicodelia, el Ambient y el Metal Industrial para sacarte de la línea temporal, hacerte observar su cíclica inutilidad y acto seguido mandarte de una patada a otra galaxia. Por encima de todo la obra de The Ruins Of Beverast demostraba que era posible dar pasos hacia delante en el extremismo sonoro sin necesidad de fusiones forzadas ni extraños giros de timón, y que aún había muchas maneras de evolucionar enroscándose sobre uno mismo. Obra maestra.

THE HAXAN CLOAK – Excavation (2013)

TRI ANGLE

Bobby Krlic obraba con su segundo disco bajo el nombre artístico The Haxan Cloak un álbum sobrecogedor que representaba como pocos el espíritu de su época. Opaco e intimidante, iba más allá del concepto de música popular para erigirse como una experiencia catártica, personal y, no lo vamos a negar, un viaje que acojona lo suyo en su malsana obsesión con la muerte. Tirando de ambient, dub y experimentación, Excavation cavaba (valga la redundancia) un abismo de casi una hora de duración del que salías cambiado para siempre, incapaz ya de sacudirte la sombra que se te había pegado como una mortaja. Sobra decir que no es un disco que vayas a escuchar a menudo, pero que abrazarás de manera recurrente cuando quieras regodearte en toda la miseria y futilidad de la existencia.

LEVIATHAN – Scar Sighted (2015)

PROFOUND LORE

Scar Sighted nos mostraba al Leviathan más intrincado hasta la fecha, un compendio de furia y simbolismo sonoro inescrutable donde encontrábamos a un Wrest en pleno éxtasis demente y creativo, capaz de arrancarnos el velo de la ignorancia autoimpuesta y enfrentarnos al insoportable rostro del Universo. Como si de un Wagner metido a terrorista se tratase, el estadounidense desplegaba más de una hora de colonoscopia cósmica y existencial, un viaje a lomos del extremismo metálico sin más objetivo que zambullirnos en el inservible torrente de la materia. Una obra maestra de realismo que era al mismo tiempo la más elevada de las trascendencias. Así de inútil es todo, y así de grande es Leviathan.

THOU – Heathen (2014)

GILEAD MEDIA

«Ahora crearemos ruinas. Y después… algo nuevo e inimaginable». Parecía imposible, pero tras tocar el cielo con Summit los estadounidenses Thou le prendían fuego con Heathen, un demoledor ejercicio de Sludge/Doom donde riffs inconmensurables se aliaban con melodías ultrajadas y proclamas anarquistas creando una obra de proporciones épicas. Una llamada a las armas que renegaba tanto de los clichés del género como de los de una sociedad enferma de conformismo y ensoñaciones hippiescas. Bofetón en la cara y obra referencial. Punto.

SHINING – Blackjazz (2010)

INDIE RECORDINGS

Las huestes de Jørgen Munkeby siempre han sido una entidad a contracorriente. Primero por recorrer el camino inverso al habitual, el que lleva del jazz al metal, y segundo por conseguir alcanzar el alma de ambos géneros y mostrar al mundo la verdadera conexión que los une y que no es otra que la constante búsqueda de la innovación. Con Blackjazz, su quinto trabajo, parían una obra maestra loca, exuberante, libre y capaz de amalgamar la mayor de las independencias creativas con un gancho indefendible. El resultado son himnos como «Fish Eye» o «The Madness and the Damage Done» conviviendo con salvajadas del calibre de «Healter Skelter» o «Blackjazz Deathtrance». Pasote.

BLUT AUS NORD – Memoria Vetusta III: Saturnian Poetry (2014)

DEBEMUR MORTI PRODUCTIONS

Tras los escarceos con el industrial de su saga 777, Blut Aus Nord volvía a sus raíces y nos regalaba una tremebunda tercera entrega de Memoria Vetusta, ciclópea obra donde el Black Metal devenía en hipnotismo trascendental de la mano del genio desbordante del único componente de la banda, el galo Vindsval. Misticismo, filosofía y proclamas paganas convertidas en pura poesía sonora que engrosaba una de las carreras más imponentes que jamás nos haya regalado el género. Con The Ruins Of Beverast y Deathspell Omega le unen, más allá de diferencias estilísticas, la capacidad de transformar el Black Metal en algo atemporal pero capaz de trascender lo meramente formal para abrazar una contemporaneidad por la que otros géneros se devanan los sesos abrazando inútiles fusiones. Imperial.

GORGUTS – Colored Sands (2013)

SEASON OF MIST

Doce años después de su última referencia, y quince desde que cambiaran el Death Metal para siempre con el totémico Obscura, regresaba Luc Lemay acompañado por lo más granado del extremismo sonoro estadounidense (peña de Krallice y Origin, nada menos) con uno de los trabajos que más expectación generó la pasada década. Colored Sands actualizaba el legado vivo de Gorguts convirtiendo su conocida densidad ultratécnica en pura trascendentalidad extrema, un mantra disonante para las nuevas huestes del siglo XXI y que todavía demostraba algunos trucos nuevos a alumnos aventajados como Ulcerate, cortesía de un acompañamiento de lujo donde destacaba el genio desbordante de un Colin Marston que convierte en oro todo lo que toca. Tres años después editarían un Pleiades´Dust que aún superaba lo aquí expuesto (es un EP descomunal), pero nada se puede igualar a la conmoción que causó este regreso a la actualidad del maestro Lemay.

ORANSSI PAZUZU – Värähtelijä (2016)

SVART RECORDS

Casi podríamos poner cualquier disco de los finlandeses en esta lista y no andaríamos errados, pero nos hemos decidido por su última referencia, su criatura más acabada y poliédrica. Frente a todo ese revival soso y clónico del neokraut, Oranssi Pazuzu llevaban el asunto a un nuevo nivel amalgamando la Kosmische Musik con la frialdad del Black Metal dando forma a una propuesta alucinada, extraña e hipnótica, y que en cortes como «Saturaatio» tocaban las estrellas mientras se movían en gélidas espirales sonoras cubriendo el puente aéreo entre Munich y Tampere. Si en la década pasada asistimos con sorpresa al acercamiento entre Black Metal y Psicodelia, en gran parte fue por culpa de ellos. Eternamente agradecidos.

CATTLE DECAPITATION – Monolith Of Inhumanity (2012)

METAL BLADE

La mutación sufrida por los estadounidenses Cattle Decapitation en el cambió de década les llevó de ser una más de entre las bandas del abigarrado universo Grind/Death a reyes indiscutibles de una propuesta que en Monolith Of Inhumanity dejaba a todo el mundo con la boca abierta por lo acabado de su golpe de timón. Al tecnicismo brutal del que hacían gala se sumaba una cinética acojonante y unas composiciones que abrazaban elementos propios del Industrial e incluso unas superlativas melodías cortesía de un Travis Ryan que se reivindicaba como uno de los mejores vocalistas extremos de su generación. Además, este quinteto de veganos y misántropos intransigentes hacían suyo el espíritu del nuevo siglo con unas líricas que ponían la mirada en el cáncer de nuestro planeta, nosotros. Referentes de la nueva era.

THE BODY – All The Waters Of The Earth Turn To Blood (2010)

AT A LOSS RECORDINGS

Una de las mejores cosas que nos pasaron la pasada década fue asistir a la irrupción en escena de este par de tarados de Arkansas, que en su segundo disco anticiparon por dónde irían los tiros lanzándonos a la cara un trabajo de alma experimental y carácter iracundo, batidora malrrollera de Sludge, Noise e Industrial a la que se la sudaban todas las convenciones mientras pudiera seguir pelándonos la piel a tiras. Una banda que no ha parado de mutar, de pegar dentelladas y crear sinergias con lo más granado del terrorismo sonoro de vanguardia, y que probablemente sean el mejor ejemplo del espíritu aventurero y arisco del siglo XXI.

TEITANBLOOD – Death (2014)

NORMA EVANGELIUM DIABOLI

Donde bandas como Gorguts y Deathspell Omega empujaban hacia un cambio de paradigma con clara vocación trascendente, los madrileños Teitanblood tiraban por la vía intransigente, la de un Death Metal enroscado en si mismo que alumbraría una nueva forma de entender el género al mismo tiempo que respetaba escrupulosamente sus elementos fundacionales. Con Seven Chalices (2009) ya habían dado un serio toque de atención acerca de sus intenciones, pero Death daba un salto hacia delante conformando una obra arisca y confrontacional, psicodelia retorcida para un mundo cuyas visiones de futuro no podrían ser menos halagüeñas. El dúo desdeñaba el tecnicismo de los anteriormente mencionados para abrazar una alquimia sonora donde moldeaban capas de lija guitarrera como puñales empapados en ácido, y que a lo largo de la década les ha encumbrado como una de las formaciones más influyentes dentro de la escena extrema internacional.

PLEBEIAN GRANDSTAND – False Highs, True Lows (2016)

THROATRUINER

False Highs, True Lows superaba todas las expectativas generadas por su anterior álbum y elevaba a Plebeian Grandstand a las grandes ligas del terrorismo sonoro merced a una obra tan fugaz como hiriente, 35 minutos de tormento apocalíptico donde el Black Metal bajaba a la Tierra para mejor devorarla, y cuya miríada de disonancias y furia sin filtrar era al mismo fatalidad venidera como vivo reflejo del estúpido mundo que nos hemos creado. Muchas son las bandas en el nuevo siglo que han luchado por unir los preceptos blackers con el hardcore más confrontacional, pero ninguno de la manera en que lo hizo el cuarteto galo, defendido además con un directo que supone una de las experiencias más atemorizantes que uno se pueda echar a la cara.

CHELSEA WOLFE – Abyss (2015)

SARGENT HOUSE

Para su quinto trabajo de estudio Chelse Wolfe enroló al productor John Congleton (Swans, The Black Angels, Black Mountain…) y a un excelso grupo de músicos liderados por el guitarrista Mike Sullivan (Russian Circles) para conformar su disco más ambicioso y experimental, demostrando que lo suyo iba muchísimo más allá del folk crepuscular o el gótico americano. Abyss era una obra poliédrica y la visión musical de un talento que rompía sus cadenas para hacer suyos los preceptos de los géneros antes mencionados junto a otros como el Doom, el Noise o el Rock Alternativo, pero supeditados todos a la tiranía creativa de una Chelsea Wolfe que vertía aquí sus dolorosas experiencias con la parálisis del sueño. Abyss se mantiene como el mejor trabajo de la californiana hasta la fecha, una de las artistas más influyentes de su generación y con la casi imposible capacidad de juntar en sus conciertos a metalheads, indies y folkies.

PERTURBATOR – New Model (2017)

BLOOD MUSIC

Con The Uncanny Valley (2016) el parisino James Kent se había erigido, junto a su compatriota Franck Hueso (Carpenter Brut), en estandarte de una Retrowave que alcanzaba su tope de popularidad a golpe de sintes ochenteros, fogonazos techno y una estética enamorada de los videojuegos y la serie B fílmica. Pero con New Model, su siguiente trabajo bajo el nombre artístico de Perturbator, el señor Kent sumergía su propuesta en negra brea para entregar un álbum oscurísimo y denso, que de reojo miraba a Berlín y que empujaba al género hacia una madurez que miraba menos por el retrovisor para atender la carretera que se desplegaba ante él, abriendo posibilidades nuevas para una Retrowave que hasta entonces parecía esclava de la nostalgia.

ALUK TODOLO – Voix (2016)

THE AJNA OFFENSIVE

Allí donde Oranssi Pazuzu recurren al Kraut por el carácter hipnótico de su rítmica, los galos Aluk Todolo abrazan su espíritu revolucionario y sus infinitas posibilidades para sumarlos a un repertorio donde también hay cabida para guiños a popes de lo incognoscible como Les Rallizes Dénudés o Amon Düül II, y que sumado a un envoltorio formal cercano por momentos a los postulados blackers y el amor que siente el trío por la filosofía oculta les convierte en uno de los mejores ejemplos de la experimentación sonora de nuestro siglo. Voix es su último y mejor trabajo hasta la fecha, un álbum de cinéticas endiabladas y requiebros, de manejo de las tensiones que va más allá de lo meramente formal para elevarse como un ejercicio meditativo sobre el Caos que nos rodea.

SUNN O))) – Life Metal + Pyroclasts (2019)

SOUTHERN LORD
SOUTHERN LORD

SUNN O))) son, muy probablemente, la banda más influyente del siglo XXI, amén de estandartes del carácter experimental, expansivo y desolador que ha tomado el arte y la filosofía de nuestro tiempo. Con Life Metal y Pyroclasts, los dos trabajos que nos han regalado en 2019 (con la producción del gran Steve Albini), la dupla compuesta por Stephen O’Malley y Greg Anderson retornan a sus comienzos pero sobre una base superior, la que otorgan los años, y nos sumergen en una experiencia que va más allá de su condición de heredera de Earth para erigirse como el inabarcable vacío trascendente en que ha devenido la existencia moderna, aunque en su caso no se caiga en el derrotismo sino en una suerte de supervivencia meditativa a la que agarrarse. Puede que jamás alcancemos la iluminación, pero de la mano de SUNN O))) sí llegaremos a la paz y comprensión necesarias para levantarnos cada día de la cama. Los putos referentes.

VOIVOD – The Wake (2018)

CENTURY MEDIA

Voivod son una de las bandas más fascinantes e influyentes que jamás haya dado la gran familia metálica. De alma Punk, músculo metálico, complejidad progresiva e inquietudes y recursos cercanos al Noise Rock, el estudio de su carrera es todo un caudal de ideas para bandas que ya en el siglo XXI han levantado el estandarte de una revolución que, sin embargo, hunde sus raíces en clásicos como Killing Technology (1987) o Nothingface (1989). Y es que los canadienses estaban tan adelantados a su tiempo que un disco como The Wake, su última referencia y una obra descomunal, sigue pasándole la mano por la cara a buena parte de los falsos profetas de una vanguardia metálica que no se entendería sin la existencia de estos cuatro maravillosos chalados, capaces incluso de sobreponerse a la pérdida de su alma mater Piggy D’Amour. Eternos profetas.

PHARMAKON – Bestial Burden (2014)

SACRED BONES

A los 22 añitos, y con su debut Abandon (2013), la neoyorquina Margaret Chardiet había derribado todas las puertas y exigido de buenas a primeras su lugar dentro de la aristocracia del Noise. Un año después volvía a la carga con Bestial Burden dejando claro que no iba a bajarse del trono, puliendo una propuesta que, al igual que las primeras obras de Cronenberg, exhibía una obsesión casi enfermiza por el cuerpo, sus traumas y mutaciones, y que aquí cobraban vida en forma de alaridos, estática y unas tensiones que amenazaban con destrozarte las sinapsis nerviosas. También hacía gala de un excepcional talento a la hora de manejar los momentos de calma, no como respiros para el oyente sino como herramientas de potenciación de esa alienación de uno mismo que es el leitmotiv de toda la obra de la estadounidense.

OM – Advaitic Songs (2012)

DRAG CITY

Para bien o para mal, los tiempos de crisis (económica, medioambiental y espiritual) que han marcado buena parte del siglo XXI han generado una corriente dentro y fuera del arte que reivindica un retorno a la espiritualidad del pasado, una New New Age que abraza desde el ocultismo al paganismo pasando por una visión más «amable» de las religiones monoteístas. Pocas bandas encajan tan bien en este movimiento como OM, que en Advaitic Songs entregaba su disco menos espartano y elevaba las sinergias entre Al Cisneros, Emil Amos y Robert Aiki Aubrey Lowe (sin olvidar el cello de Jackie Perez Gratz) a cotas de pura trascendentalidad minimalista. Alabado sea el Señor.

SWANS – The Seer (2012)

YOUNG GOD

Algunas bandas vuelven por la pasta. Otras, con suerte, lo hacen consiguiendo no tirar por los suelos su legado. Los Swans regresaron para reinar y ocupar ese lugar en la leyenda que les había esquivado anteriormente. Tras el notable My Father Will Guide Me Up A Rope To The Sky (2010) y una gira con algunos de los shows más poderosos que los estadounidenses dieran jamás, Michael Gira y sus nuevas huestes (entre las que destacaba un Ben Frost en estado de gracia) entregaban con The Seer un colosal doble álbum donde sonaban más rockeros que nunca, con unos niveles de intensidad sobrenaturales que capturaban el vulcanismo de su directo, y que se sentía como el compendio perfecto de todas las virtudes que Gira había estado desgranando durante tres décadas. Y, lo más importante de todo, haciéndolo mientras por el camino volvían a hacer suyo el espíritu de una época.

TRIPTYKON – Eparistera Daimones (2010)

CENTURY MEDIA

Tras el convulso adiós de Celtic Frost la rabia consumía a Tom G. Warrior, nada contento con el modo en el que desaparecía una de las bandas esenciales para entender el Metal Extremo y sin la que podemos decir que éste no existiría tal y como lo conocemos. Para canalizar toda esa mala hostia reclutó nuevos acólitos, con un nuevo nombre, y entregó con Eparistera Daimones un debut colosal, heredero de Monotheist (último trabajo de Celtic Frost) pero tres escalones por encima. Oscuro, denso y de un minimalismo formal que sin embargo conformaba unas composiciones ciclópeas, Triptykon sonaban como una apisonadora envuelta en oscuras visiones de muerte y nos dejaban a todos con el culo torcido por el apabullante talento de un Tom G. Warrior capaz de seguir siendo profético tres décadas después de haber empezado a ser historia viva con Hellhammer.

PORTAL – Ion (2018)

PROFOUND LORE

La irrupción de este quinteto de tarados australianos supuso un terremoto en la escena extrema internacional. Con un tecnicismo imposible pero supeditado a innumerables capas de lija sonora que levantaban un alucinado muro de pavorosas visiones, y un universo estético y lírico que lo mismo hacía guiños a Fritz Lang que abrazaba el horror cósmico lovecraftiano, los de Brisbane literalmente cambiaron las reglas del juego merced a barbaridades como Outre’ (2007) o Swarth (2009). Ion reafirmaba a Portal como una de las entidades artísticas más importantes del siglo XXI, en un acto tan vanguardista que se situaba al final de toda existencia emitiendo a nuestro presente el irrevocable destino que nos aguarda. Con nuevas armas y la producción más limpia a la que jamás hubieran recurrido, el quinteto destrozaba todo centro nervioso que se le pusiera por delante y por el camino nos regalaba otra obra maestra en una de las carreras más pavorosas y excitantes dentro del espectro sonoro contemporáneo.

SUBROSA – More Constant Than The Gods (2013)

PROFOUND LORE

Siempre he considerado a SubRosa, más allá de su evidentes nexos con el Doom, como una banda de Folk adaptada a los nuevos tiempos. A pesar de lo etéreo e infinito de sus composiciones se desenvolvían con un tremendo poderío terrenal, firmemente asentadas en las raíces pero comprometidas políticamente con su entorno (en especial frente a las retrógradas leyes de su estado natal, Utah). Había en esto no pocas conexiones con los totémicos Neurosis, pero SubRosa demostraban en More Constant Than The Gods que venían a reinar sin apoyarse en ninguna muleta, moldeando un disco simplemente descomunal que explotaba al máximo las posibilidades de su excéntrica formación (tres vocalistas, dos violines, guitarra, bajo y batería). Belleza y contundencia enfrascadas en una danza infinita, y que nos recuerda todo lo que las vamos a echar de menos en la nueva década…

NAILS – Unsilent Death (2010)

SIX FEET UNDER RECORDS / SOUTHERN LORD

Te puedes abrir paso en la contemporaneidad de dos maneras. Una es la de proponer una visión nueva, diferente de lo establecido y que entre en consonancia con los tiempos que corren. Y la otra es a hostias, lo cual te sincroniza automáticamente con cualquier momento histórico. Nails optaron por la segunda vía con su debut Unsilent Death, cuya pequeña tirada se agotó en pocos meses y su re-edición a través de Southern Lord les catapultó como una de las primeras sorpresas dentro del terrorismo sonoro en el cambio de década. Su batidora de Crust, D-Beat, Grindcore y Death Metal era excepcional, pero era la furia con la que defendían su propuesta lo que te peinaba la raya a un lado. Puro fuego intransigente y nihilista, con el músculo del metal pero el afinado punto de mira del punk que alumbraban el nacimiento de otra de las bandas más influyentes de su época. Necesarios.

BLOOD ICANTATION – Starspawn (2016)

DARK DESCENT RECORDS

Haciendo las cosas a la vieja usanza (esto es, editando varias demos, un EP y un Split antes de debutar en formato larga duración) y con un respeto absoluto por los elementos fundacionales del género, Blood Incantation han conseguido además erigirse como los líderes de un movimiento que tiene todos los visos de ser el nuevo cambio de paradigma en el Death Metal. Al igual que compañeros de viaje como Tomb Mold u Ossuarium, los estadounidenses rinden pleitesía tanto a la brutal densidad de Suffocation e Incantation como a la extraña y maravillosa vía finlandesa que capitanearon Demilich. Sin embargo el cuarteto de Denver llevó con su debut Starspawn todos esos elementos a un nuevo nivel, al de una psicodelia terrorífica, densa y borboteante donde las inmensas cualidades técnicas que atesoraba se supeditaban completamente a la alucinación. Su reciente EP Hidden History of the Human Race (2019) no ha hecho sino confirmar todas las virtudes de su propuesta pero estoy convencido que dentro de una década, cuando echemos la mirada atrás, diremos: todo empezó con Starspawn.