TORTUGA – S/T (2013)

 

Tortuga es el nuevo proyecto liderado por Christian Van Lacke tras la separación de los geniales Tlön, una banda que para los que nos seguíais en el blog Ecos De R’Lyeh ya sabréis era una de mis grandes debilidades. Y es que la manera única en la que los argentino-peruanos le pegaban a la psicodelia pesada no conocía comparación posible a no ser que uno viajara a las raíces del rock latinoamericano, a formaciones esenciales como Pescado Rabioso o Pappo’s Blues. En esta ocasión Van Lacke se ha juntado con el batería Julio «Ñaca» Almeida de los enormes Reino Ermitaño (en el pasado ya colaboró con Marcos Coifman, su bajista) y completado la banda con el madrileño Jesús Morate al bajo (conocido como guitarra y fundador de los hard rockeros Nazca).

El resultado es una criatura que incide en los riffs sabbathicos ya presentes en Tlön y los eleva a la enésima potencia, creando un andamiaje sonoro que hunde sus raíces profundamente en la Madre Tierra para que la psicodelia en vez de echar a volar se ponga a nadar en lava incandescente, a jugar con las fallas tectónicas y vibrar con los seísmos que éstas provocan en su fricción. Un disco más terrenal de lo que nos tenía acostumbrado el guitarrista pero cuya evocación sigue presente, más primaria y desprovista de artificios y aún así poderosa en su desnudez. Que la banda se llame Tortuga es acertadísimo, pues sus riffs tienen la cadencia y aire señorial de un quelonio además de ese aire de sabiduría ancestral de quien lleva caminando por el planeta desde hace más de 200 millones de años. La apertura con los diez minutos de Flores Líquidas son capaces de tumbarte de espaldas de un sopapo con un riff 100% Tony Iommi y que se erige como una de las composiciones más gruesas que yo le haya conocido a Van Lacke. Al poder de la piedra hay que sumarle bastante de magma guitarrero en su desenvolvimiento, y de su mano la inequívoca y ultraterrena voz del guitarrista mandándonos de una patada a limpiar nuestras almas de tanta mugre y civilización. Las Estrellas y Los Planetas hace guiños a los extintos Tlön con una lisergia delirante y un riff pesado y juguetón envolviendo la irreal interpretación vocal de Van Lacke. Giran Las Cabezas sigue por esa senda de primarismo sideral, dando paso a una genial El Brebaje donde recordamos la grandeza de Almeida a los parches y que contiene alguno de los mejores riffs de todo el álbum con el guitarrista desatado completamente entre alaridos y cantos desde otros planos de consciencia. Árbol, Cielo, Vida es intimismo de delicadeza casi pop, más que un tema una caricia, y que alcanza el cosmos a la par que tu subconsciente cuando entran las evocadoras voces de Julieta Rimoldi y Tania Duarte (Reino Ermitaño). Una maravilla para echarte a dormir bajo un cielo estrellado. El cierre con Canto Indio es perfecto, espectacular, compendio de virtudes de Tortuga mezclando riffs tectónicos, lisergia vocal y momentos de auténtico vulcanismo guitarrero con alma de jam que nos deja con ganas de muchísimo más, pero satisfechos por haber disfrutado de uno de los pocos ejercicios rockeros que hoy día pueden alardear de verdadera personalidad en este mundo de clones y frío revival. Cuando ya te enteras de que la criatura se ha grabado en vivo, de una vez y sin ningún artificio, pues sólo te queda sonreír recordando las superproducciones que triunfan por ahí y que no tienen ni la décima parte de talento de lo desplegado en el debut de Tortuga

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Reseña invocada por CTHULHU.