TRAITORS RETURN TO EARTH – Betting On A Full Collapse (2013)

 

Estoy gozando como un gorrino en una charca con el nivelón que está adquiriendo este año 2013, pues tanto las bandas de primera fila como las emergentes nos están regalando una colección de discos verdaderamente soberbia. El único «pero» que podía ponerle era en el campo del Sludge/Doom, donde casi ningún trabajo había conseguido hacerme aplaudir ni frotarme el cuello para aliviar el dolor de cervicales. Todo eso ha cambiado con el debut de los estadounidenses Traitors Return To Earth, cuarteto de Ohio que ha venido para demoler cuantas vigas maestras de edificios se les pongan por delante y para, de paso, darme un coscorrón y devolverme a la oscura senda de las sonoridades plúmbeas. Formados en 2010 y contando en sus filas con ex-miembros de los también muy recomendables Tank Destroyer, Traitors Return To Earth se dieron a conocer en 2011 con el EP Smoke Screen, una notable colección de densos escupitajos que les colocaron en el mapa y les permitió girar por EEUU demostrando sobre las tablas su pútrido saber hacer, preparando al personal del underground para el gran momento… La hora ha llegado, y con Betting On A Full Collapse (2013, Autoeditado) hasta los sordos temerán la música de estas cuatro bestias pardas.

 

Si estás buscando música compleja y preciosista, progresiones que te lleven a otros mundos y melodías que cautiven tus mimosos apetitos, puedes dejar de leer y largarte a escuchar el nuevo disco de Ulver. Si por el contrario quieres 50 minutos de Infierno sobre la Tierra, riffs capaces de desgarrarte los esfínteres y un señor vociferando como si se hubiera bebido todo el bourbon del planeta y robado todos los porros a Satanás, esta es tu mierda. Tampoco esperes música vanguardista ni experimentalismo, pues lo que Traitors Return To Earth te vomitan a la cara es una continuación hinchada a esteroides de lo que en su día plantearon Black Sabbath, más tarde Electric Wizard y que continuaron angelitos como Bongzilla o High On Fire, pasado todo ello por la abrasiva pátina nihilista de los Eyehategod más cabreados. 

Lo primero que sorprende de un disco como Betting On A Full Collapse, aparte de que no haya sido editado por ningún sello dada su valía (estoy convencido de que es algo que no durará mucho), es la gargantuesca densidad de su sonido, un verdadero monolito erigido a base de riffs ultramundanos y que sólo puedo comparar a lo logrado por los británicos Conan. Tan sólo con darle al play y enfrentarse al poderío de la inicial Human Drone ya nos deja claro este punto, como también avisarnos de que no estamos ante una banda que deje todo el protagonismo a las murallas de sonido sino que también le prestan atención, y mucha, a unas dinámicas que permiten que el disco se te pase volando y exhiba un gancho de cojones. Ese es el principal paso adelante que el cuarteto ha dado respecto a su EP debut, insuflando a su propuesta una mayor proporción de groove stoner como lubricante y catalizador de los elementos más pesados de su alquimia sonora. EHM nos muestra esos Traitors Return To Earth más ágiles, capaces de abandonar las bajas revoluciones para asaltarte con descargas de odio reminiscentes de Weedeater e incluso de Eyehategod por la visceralidad cazallesca del vocalista Chris Sherrod. Wall Street Swan Dive sorprende por lo aperturista de sus recursos, siendo capaz de desplegar al mismo tiempo riffs netamente sabbathicos con otros de una mayor complejidad técnica y que se acercan tanto al Sludge de nuevo cuño como a terrenos más propios del Noise, y todo ello sin que en ningún momento se pierda la coherencia ni el tono general del álbum. La segunda parte del disco es la que mejor refleja los guiños al stoner del cuarteto, y tanto Inhumanity In Our Name como Clawing For Scraps incorporan de manera soberbia un groove matador y un amargo deje bluesero que disparan el gancho y versatilidad de Betting On A Full Collapse. Pero donde todo se condensa, interacciona y finalmente explota es en la final Betting On A Full Collapse, 11 pantanosos minutos jodidamente oscuros y poderosos como el ano de Satán con un Chris Sherrod dando un miedo de cojones, y que echa el telón a un disco simplemente soberbio. 

Traitors Return To Earth han superado todas las expectativas que en ellos se tenían con un debut inmenso, 7 cortes de puro Sludge/Doom tectónico que no necesita plantear nada nuevo para erigirse como uno de los mejores discos del año, recordándonos que en la guerra poco importan las técnicas innovadoras cuando enfrente hay un inagotable ejército de orcos armados con cimitarras oxidadas. Lo único que importa es la voluntad y la victoria, y Satanás sabe que el cuarteto de Ohio posee ambas en cantidades inconmensurables. DISCAZO.

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Reseña invocada por CTHULHU.