TUTAN COME ON – S/T (2013)

Decía un tal Aristóteles que la Naturaleza aborrece el vacío, y aunque un tal Torricelli lo mandó a la mierda siglos después la aseveración se mantiene si obramos el simple cambio de Naturaleza por creatividad. Para esta última la nada o la inactividad ni siquiera son concebibles en un mundo donde (aquí sí) el espacio siempre se define por los objetos que lo ocupan. Eso mismo pensaron el guitarra y vocalista Conde (ex-Trumbo, ex-Vicepresidentes, ex-Neubat) y el batería Salterain (ex-Bronze) cuando se encontraron compuestos y sin bandas, optando por un nuevo formato, el de dúo, que actualmente está muy extendido y cuyo éxito reside más en la viabilidad práctica que en la moda. Dos se entienden mejor que cinco, y tras años de partirse el lomo intentando sacar adelante su arte supongo que el músico valora mucho las ventajas que ello lleva implícito. En todo caso lo verdaderamente importante es que de la unión de ambos tenemos a Tutan Come On, esperadísimo proyecto por todos aquellos que disfrutamos como locos con ese universo de riffs ganadores y temas redondos en el que vive instalado el señor Conde desde hace años.

Empezaré diciendo que Vicepresidentes ha sido una de las mejores bandas surgidas en el Metal estatal, y su imposible mezcla de Stoner Rock y Grindcore de las cosas más sorprendentes y geniales que servidor ha tenido el placer de escuchar en los últimos tiempos. Del mismo modo el notable debut de Trumbo hizo que nos reencontraramos con la magia guitarrera de Conde, aunque esta vez en un formato netamente rockero que tampoco hacía ascos al post-hardcore de Helmet o Dut. Hablo del pasado para reafirmar mi opinión de que todo final siempre es un principio, pero también porque a pesar del cambio de propuesta hay una línea común en todos esos proyectos que se mantiene intacta, y no es otra que la de unos riffs descomunales al servicio de algunos de los temas más adictivos que vas a escuchar este año. Siendo Tutan Come On un dúo esos riffs ganan aún más protagonismo si cabe, y confubalados con la clase percutiva del señor Salterain hacen gala de una pegada simplemente descomunal.

Pero vayamos al meollo del asunto, ya que muchos os estaréis preguntando qué cojones hacen Tutan Come On. Si tuviera que simplificar diría que Stoner Rock, pero como esa etiqueta es un cajón de sastre que sólo unifica en base al gordor guitarrero y en la que se puede encontrar desde rock’n roll sudoroso a colocones progresivo-lisérgicos, intentaré afinar un poco más la mira. Puedo decir que si buscara al dúo gasteiztarra en el mundo de las sonoridades polvorientas a buen seguro los encontraría compartiendo unas birras bajo el Sol con Fu Manchu o los primeros Nebula, por lo que ya veis que lo suyo se inclina descaradamente por el rock crudo y directo, sin gilipolleces. De ello dan fe pepinazos adictivos como Tutan Come On o el single Microsievert, antesalas de un daño cervical masivo y cuya mezcla de riffs antológicos y estribillos infecciosos son de ovación y vuelta al ruedo. Sin embargo estamos lejos de encontrarnos ante una obra unidimensional, y el sorpresón que supone Toro Sentado lo deja muy claro. Primero porque abandonan el euskera para regalarnos un corte en castellano, y segundo porque se trata de un tema descomunal a ritmo de Sludge/Doom que nos recuerda lo grande que fue aquella banda que respondía al nombre de Sleep. Tectónica, peyote, y de ahí al Infierno. El espíritu punk aparece con la inmediatez de Knock Knock Polizia, pura adrenalina que de nuevo nos hace tocar el cielo con un estribillo estratosférico. Pero si de estribillos hablamos hay que hacer visita obligada a Jada Hilda, otra de las joyas del disco que nos demuestra no sólo que Rock y Pop pueden conocerse, sino que además echan unos polvos de escándalo. Un puñetero himno, os lo digo yo. Y para eclecticismo qué decir de la inicial KV62, una intro más heavy que una tormenta de hachas y que ya desde el principio nos avisa de la que se avecina. No necesitan más de 38 minutos los vascos para dejarnos con el culo roto, menos que un partido de basket pero con la gloria de todos los títulos que ha ganado su adorado Baskonia. Esperemos que esta vez el proyecto tenga continuidad, porque aquí huele a desierto y grandeza…

Tutan Come On entran en tromba en el panorama estatal con un disco tremebundo, puñetazo indefendible donde la pegada del Stoner Rock, la energía del Punk y las melodías más infecciosas que puedas imaginar se confabulan para parir uno de los trabajos más adictivos de 2013. El dios del Riff asiente satisfecho, y nosotros más. Los putos amos.

FACEBOOK

 

Reseña invocada por CTHULHU.