ULCERATE – Vermis (2013)

 

«Ahora, mientras el aullido de esa muerta y descarnada monstruosidad se hace más y más fuerte, y el furtivo aleteo de esas endemoniadas alas membranosas me rodea más y más cerca, yo buscaré con mi revólver el olvido que es mi único refugio contra lo innominado e innominable.» – H.P. Lovecraft – El Sabueso

Algo parecido a lo que sintió el desdichado personaje del inmortal relato de Lovecraft me aconteció tras escuchar Vermis (2013, Relapse Records), cuarto trabajo de estudio de los titanes neozelandeses Ulcerate y uno de los trabajos más esperados por parte de la parroquia extrema. No era para menos, pues el trío de Auckland está llamado a liderar el Death Metal del siglo XXI junto a bandas como Portal y Deathspell Omega, y su fichaje por la todopoderosa Relapse Records no hacía sino aumentar la expectación por el que podía ser uno de los grandes álbumes de los últimos años, uno que trajera la tan necesaria renovación del género y abriera una nueva senda a seguir. Tales esperanzas venían justificadas por algunos de los álbumes más oscuros, técnicos e intrincados que había alumbrado el nuevo milenio, y títulos de la talla de Of Fracture And Failure o Everything Is Fire llevaban la concepción de extremismo a cotas impensables para el común de los mortales. En ese contexto se nutren los gusanos de Vermis (esa es su traducción del latín), al abrigo de la luz y dándose un festín sobre cuerpos descompuestos.

Es difícil, por no decir imposible, intentar arrojar la luz de la disección racional sobre un trabajo tan descomunalmente complejo y compacto como Vermis, todo un ciclópeo altar en honor a los poderes oscuros y uno de los discos más avasalladores que jamás haya dado el Death Metal. Indiferentes al hecho de encontrarse actualmente en un gran sello como es Relapse (supongo que sí se notará a la hora de girar de una manera más habitual, o eso esperamos todos), Ulcerate han vomitado su nueva creación desde los habituales MCA Studios de Auckland, contando de nuevo con su tremendo batería Jamie Saint Merat como productor y dando como resultado un disco fiel 100% fiel a la esencia de la banda. Efectivamente Vermis continúa con la senda abierta por sus predecesores, especialmente el colosal Everything Is Fire, pero dándole al conjunto la vuelta de tuerca capaz de convertir la obra maestra que era aquel en el clásico moderno que es éste. Se trata de una sutil diferencia, una que se siente más que se comprende, pero que cobra magnitud cuando le damos al play y nos ahogamos en el embravecido océano de brea de un trío que con su cuarto álbum ha hecho compendio de virtudes. Todos los que criticaron el supuesto desliz post-metalero de The Destroyers Of All deberían ahora callar y comprender el paso necesario que supuso aquel disco en la carrera de Ulcerate, un tanteo de las posibilidades atmosféricas de ese género como paso previo a su asimilación dentro del cuerpo creativo de la banda, lo que ha cristalizado en 2013 en una obra cuya oscuridad, exhuberancia y evocación no conocen límites. Muchas han sido las comparaciones que se han lanzado para situar la propuesta de los neozelandeses, desde el clásico «Immolation se va de fiesta con Gorguts y Deathspell Omega« a «lo que harían Neurosis si le pegaran al Death Metal», y aunque hay un poco de verdad en cada una de esas extravagantes afirmaciones, la verdad es que pierden sentido ante una banda que se ha ganado la paternidad de sus creaciones a golpe de genialidad y discos incontestables. Ahora le toca al resto de bandas seguir e intentar aferrarse a la estela de Ulcerate… si pueden. 

Con una producción clara y contundente como pocas (tremendo el trabajo de Saint Merat), Ulcerate no esconde nada al oyente ni satura su sonido como los australianos Portal, pero consigue el mismo aura de infinitud cósmica a través de una propuesta donde las disonancias, polirrítmicas imposibles y riffs descomunales moldean un cuerpo sonoro de límites inabarcables pero de cuerpo y masividad casí físicas. Parece imposible que tres tíos sean capaz de conseguir algo tan bestia e intrincado como esto, pero cuando se tiene una sección rítmica comandada por Saint Merat cualquier cosa puede ocurrir, siendo la primera de ellas la reivindicación (si es que hacía falta) del batería como uno de los músicos más dotados del siglo XXI. El diálogo entre el bajo de Paul Kelland y la guitarra de Michael Hoggard es de locura, lo más parecido asistir a una charla entre entidades lovecraftianas que se pueda imaginar, y que tirando de talento inhumano e imaginación han conseguido algo que bandas de cinco componentes sólo pueden soñar. Siendo capaces de integrar a su característico maelstrom de velocidad y agresividad la oscuridad y parones propios de su anterior trabajo, cortes como Clutching Revulsion o Cessation confieren una nueva dimensión a la música de Ulcerate, una donde bestialidad, calma tensa y negras ambientaciones se confabulan para exterminar lo poco que queda de tu cordura. Al mismo tiempo la banda es capaz de seguir manteniendo esas composiciones ya marca de la casa y con las que se hicieron famosos, caso de una Confronting Entropy que no coge prisioneros. Pero donde de verdad todas esas cualidades se mezclan y brillan con una luz excepcional es en la mastodóntica Weight Of Emptiness, un corte que a todo lo señalado le une una expresividad alucinante habida cuenta del género y de la banda que tenemos entre manos, siendo capaz de transmitir no sólo rabia sino también una desoladora sensación de desesperación, tristeza y subyugación ante una vida para la que sólo somos insignificantes criaturas efímeras.

Las comparaciones con el último trabajo de Gorguts son inevitables, y a buen seguro ambos discos son los dos grandes contendientes a disco del año para buena parte de los medios internacionales, lo cual es normal habida cuenta de la calidad que atesoran. Dejando claro que tanto Colored Sands como Vermis me parecen soberbios, he de reconocer que me quedo con el segundo por lo autoconclusivo de su propuesta, una en la que no hay deudas ni con el experimentalismo foráneo ni con los devaneos jazzísticos. Vermis es Death Metal elevado a su máxima expresión. Orgulloso, autosuficiente y visionario. Un clásico moderno.

 

Reseña invocada por CTHULHU.