VENENUM – Trance Of Death (2017)

“No hay futuro que esperar, o por el que valga la pena trabajar”

Ray Brassier

Varios son los acercamientos que el extremismo metálico ha obrado a la hora de enfocar el caos bullente de la existencia, esa inexplicable infinitud que nos arrastra y doblega en nuestro fugaz paso por por el torrente del cosmos. Uno de ellos, el que se adscribe a las corrientes del progresivo o el post-, falla irremediablemente por ser demasiado humano, demasiado lógico, intentando escudriñar lo insondable con la pobre herramienta del intelecto. La psicodelia (y por psicodelia hablamos de combos que juegan al hipnotismo, a la oscura trascendencia, como Oranssi Pazuzu o Twilight, no al rock psicodélico) gana enteros por su abandono de la razón en favor de la experiencia, pero se queda a las puertas del abismo al hacer excesivo hincapié en lo humano y su sensorialidad en un contexto hostil a la vida. Por otro lado hay quienes deciden invocar una imagen fiel de lo incognoscible, de ese horror amorfo y en constante cambio, y nos escupen a la cara cuerpos sonoros disonantes, poliédricos, dañinos… Ventanas al reino de Azathoth que han aupado a bandas como Portal, Altarage o Deathspell Omega a la vanguardia del terrorismo sonoro de clara vocación trascendente. 

Trance Of Death (2017, Sepulchral Voice Records), el tremebundo debut de los germanos Venenum, medra en la intersección de esos caminos (algunos de manera literal, otros en espíritu) apropiándose de cuanto necesita de cada ruta para moldear un corpus sonoro diferente y de una vastedad impresionante. Emulando a esa genial hornada de bandas escandinavas cuyas puntas de lanza eran los primeros Tribulation, Morbus Chron o los geniales Execration (a las voces y bajo se encuentra Steve Disgust, de hecho), el cuarteto de Bavaria somete las progresiones a su tiranía creativa huyendo de toda autoindulgencia para trascender en un tipo de inteligencia compositiva diferente, realmente visionaria. Como comparar el cerebro frito y arrogante de Stephen Hawking con Wintermute. Otro de los grandes atractivos de Trance Of Death es su colección de riffs. Aquí los hay de todos los tamaños, tipos y colores, un verdadero maelstrom guitarrero como no te imaginas y que encumbra a los señores Patrick Tauch y David Pscheidt como serios contendientes a hachas del año. Pero donde Venenum alcanzan la gloria es en la utilización de esas herramientas para moldear siete cortes de una inmensidad apabullante, una joya maldita de infinitas facetas que se siente como el disco que hubieran grabado Coroner de haberse pasado al Death Metal. Ya sea en gargantuescos cortes de pura agresividad como The Nature Of The Ground o Cold Threat, o en los guiños a la NWOBHM de Trance Of Death, Part II: Metanoia Journey, Trance Of Death fluye con una naturalidad inquebrantable, impropia de un debut, y que es capaz de llevarte muy, pero que muy lejos de este planeta. El cierre con la monumental Trance Of Death, Part III: There Are Other Worlds… no sólo hace honor a su nombre, sino que acerca a Venenum a los que en mi opinión son sus grandes referentes (lo cual les hace todavía más interesantes), los mexicanos The Chasm y su Death Metal ultramundano, ajeno a cualquier etiqueta e instalado en algún rincón ignoto de la galaxia. Está por ver si la carrera de los germanos llega a las cotas de excelencia de la de Daniel Corchado y Antonio León, pero hasta entonces regocijémonos por una de las grandes sorpresas de 2017 y un debut que deja las expectativas por todo lo alto de cara al futuro.

Los germanos Venenum han obrado algo casi imposible, y no sólo por entregar un debut perfecto, sino por saber amalgamar el Death Metal, el Progresivo y la NWOBHM en un cuerpo sonoro mucho más grande que la suma de sus partes y que les acerca a la inclasificable maestría de bandas como The Chasm o Execration. Trance Of Death es uno de los sorpresones del año, una criatura que se muestra transversal y multirreferencial pero que al mismo tiempo hace gala de una personalidad desbordante, la puerta de entrada a un universo convulso, oscuro y épico. 

Reseña invocada por CTHULHU.