WEEPING SORES – False Confession (2019)

I, VOIDHANGER RECORDS // ART: CAROLINE HARRISON

Bajo el aguijón del dolor, la carne se despierta; materia lúcida y lírica, canta su disolución.

EMIL CIORAN – Breviario de podredumbre

Las heridas dicen mucho de las personas que las sufren. Cómo se las hicieron, su profundidad, su relación con el dolor que provocan, el tratamiento que siguen para curarlas, si tienen alguna intención de sanar… Somos la manera en que lidiamos con nuestras heridas, alguno incluso iría más allá y diría que solo somos eso, una herida abierta de la creación esperando a cicatrizar y desaparecer, con suerte sin dejar marca de nuestro paso. Todo eso, y alguna cosa más, me viene a la mente mientras me pierdo en la observación del excepcional artwork de Caroline Harrison para el debut de Weeping Sores, banda neoyorquina formada por Stephen Schwegler y Doug Moore de Pyrrhon (si no conoces a una de las bandas más alucinantes del extremismo sonoro actual, ya estás tardando), y completada por la violinista Gina Eygenhuysen (ex-Hell, Tchornobog), y que en su nuevo proyecto abrazan toda la plúmbea melancolía del Death/Doom para regalarnos un False Confession (2019, I, Voidhanger Records) que a buen seguro será una de las grandes sorpresas del año para los amantes del género.

Weeping Sores se muestran tremendamente respetuosos con los pilares fundamentales del Death/Doom, como no podía ser de otra manera en un género de rasgos tan marcados, sintiéndose muy vívido el legado de bandas como Evoken o Esoteric (no por nada el mismísimo Greg Chandler se ocupa aquí de la masterización), pero la cabra tira al monte y la dupla Schwegler / Moore invocan su pertenencia a Pyrrhon insuflándole al conjunto unas dinámicas y gusto por los cambios de ritmo nada habituales por esos lares estilísticos. Ahí está «Transfiguration Of Flesh Into Dream» como gran ejemplo, una maravillosa amalgama de requiebros compositivos engarzados en un corpus sonoro ciclópeo y que tiene en el violín de Gina Eygenhyusen la guinda al pastel, dotando al conjunto de esa belleza melancólica que es otro de los elementos habitualmente presentes en el Death/Doom, aunque generalmente tratado a través del uso de teclados. False Confession sacrifica algo de «gordor» en su sonido para potenciar dichas dinámicas, pero lo compensa con la guturalidad de un Doug Moore que convierte su voz en un instrumento más, y cuyo baile de tensiones junto al violín nos regala joyas como «The Leech Called Shame» o «Valediction Prayer». Tanto Moore (guitarra, bajo y voz) como Schwegler (batería) provienen de una banda tan exigente en lo técnico y compositivo como Pyrrhon, y lo que podría ser algo fatal trasladándolo al Death/Doom se convierte aquí en todo un acierto, pues pocas veces un disco del género se ha mostrado tan poliédrico y alienante, ni tan cinemático en su búsqueda de la melancolía. Hay aquí mucho de Evoken, alguna semejanza con los mejores November Doom e incluso en cortes intimistas como «Sinking Beneath The Waves» o «Song Of Embers» trazan paralelismos con SubRosa, pero en todo momento Weeping Sores imponen su personalidad y los aportes propios que hacen que False Confession se sienta no como un disco debut y sí como el trabajo de una banda con las ideas muy claras y mucho que innovar en un género poco dado a las contribuciones novedosas. Sería un crimen no mencionar el grandísimo trabajo de Chriss Rigg (líder de WOE y ex-batería de Krieg), como productor de un disco con tantos supuestos antagonismos pero que sale victorioso a la hora de mostrar el álbum con el mismo acierto que su portada: una herida hipnótica, inquietante y bella de la que no podrás apartar tu mirada, ni tu atención.

Parecía imposible, pero en su debut Doug Moore y Stephen Schwegler consiguen trasladar las cinemáticas poliédricas de Pyrrhon a un género tan estricto como el Death/Doom, y con los melancólicos violines de Gina Eygenhyusen convertir a Weeping Sores en una de sus bandas más fascinantes y prometedoras. Quién dijo que las heridas no eran bellas…

False Confession se edita el 13 de Septiembre a través de I, Voidhanger Records

NOTA: 9,5/10