YAW – Malda (2013)

 

Una de las cosas más gratificantes de escribir reseñas musicales (aparte de satisfacer el ego de manera ilusoria publicando opiniones como si éstas fueran importantes) es poder asistir al crecimiento y evolución de las bandas que a uno le llegan dentro, y descubrir que en muchos aspectos uno también crece a su lado. Porque al final no somos más que un cúmulo de estímulos y experiencias, y el modo en que los ordenamos en nuestra cabeza. Y qué mejor que celebrar mis desvaríos filosóficos que con el segundo largo de los donostiarras Yaw, cuatro amigos intentando hacer música desde 2007 (así se definen) y que 6 años después la han hecho con mayúsculas. No es que antes no la hicieran, ni mucho menos (en nuestras Flash Reviews del año pasado ya dimos cuenta del potencial que manejaban), pero Malda se siente como el punto de inflexión, la cristalización de todo lo apuntado en el EP Australia (2011) y los dos estupendos temas grabados en los estudios La Atlántida el año pasado. El disco ha visto la luz en un precioso 12″ editado por Auge Records, Desert Pearl Union, Caleiah, We Are The Daughters, La Agonia de Vivir y Radix Records, formato ideal para el nivelón que despliega en todos y cada uno de sus surcos.

 (el disco se puede descargar gratuitamente a través del Bandcamp de la banda)

Malda representa el pulido de uno de los grandes atributos de Yaw, un raro don que muy pocas bandas en el planeta exhiben y que en los donostiarras brilla con una claridad meridiana. Se trata de la concreción, la imposible capacidad para parir un tema redondo tras otro en el tiempo en el que el resto de bandas aún no han enchufado sus instrumentos. Esa visión, ese infalible olfato para descubrir el corazón de la canción perfecta y desvestirlo de artificios forma el armazón de un álbum que sin embargo no se queda con la inmediatez como única vía hacia la victoria. Y es que a lo expuesto Yaw le añaden toneladas de pasionalidad en forma de un post-hardcore directo como un buen gancho pero con la suficiente carga melódica para convertir Malda en un trabajo irresistible, adictivo y fugaz. Como las cosas buenas de la vida. La propuesta de los guipuzcoanos se asienta firmemente en el siglo XXI, y esa amalgama de post-hardcore y screamo preñada de rabia les emparenta con el famoso movimiento conocido como The Wave, y en el que militan formaciones tan célebres actualmente como Touché Amoré, Defeater o La Dispute. Con los primeros tienen en común la perfecta síntesis compositiva, con los segundos la agresividad, y con los terceros una lírica que intenta ir más allá del mero acompañamiento para instalarse como un valor propio y parejo a las virtudes musicales. 

 

Como decía no encontraremos aquí artificios ni barroquismo, Malda es un álbum compuesto desde las entrañas que despacha su 12 cortes en sólo 22 minutos, tiempo suficiente para rendir al oyente a sus pies y demostrar el enorme talento del cuarteto. Y a pesar de lo que aparentan tanto el metraje como la propuesta, el álbum no está exento de matices y versatilidad, pudiendo encontrar tanto invitaciones a sudar con las enérgicas Gauez Pentsatzen Direnak (con pasajes tan certeros como “y de nuevo me fumo mi adolescencia, la guardo en mis pulmones hasta llenar de humo mi necesidad de nostalgia“) o Ura Edonon como momentos más pausados y emocionales en Sistema Bost Hitzetan (donde se repite de manera doliente “la muerte es lo único democrático“) o la preciosa Maitasua. También descubriremos que además de arrancarse el corazón a tiras y encerrarlo entre notas musicales Yaw son capaces de parir hits incontestables, caso de una recuperada (de su anterior trabajo) y remozada Hemengoa Lazgarri Zait que es más grande que la puñetera vida o la final Mereziko Du, de una redondez pop simplemente mágica y que echa el telón a un disco maravilloso.

Yaw nos han regalado una pequeña joya que desarrolla todo el potencial expuesto en sus anteriores trabajos y que en Malda deviene en puro post-hardcore del siglo XXI, donde la inmediatez de la rabia y la redondez de la melancolía se unen para conformar uno de los grandes discos estatales de lo que llevamos de año. Bendita y maldita existencia.

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Reseña invocada por CTHULHU.