YELLOW EYES – Rare Field Ceiling (2019)

GILEAD MEDIA

soy el muerto

el ciego

la sombra sin aire

GEORGE BATAILLE – La Tumba

Además de su condición de centro financiero y de poder a escala internacional, Nueva York también se erige (desde mediados del siglo pasado, y en detrimento de París) como el principal centro artístico de Occidente. Pero más allá de Pollock, de Kooning, o de Warhol, hay toda una historia subterránea en lo musical donde se movieron artistas cuyo leitmotiv era la experimentación y demolición de cualquier tipo de barreras. De la No Wave al Noise pasando por el intrincado Death Metal de bandas como Suffocation, la Gran Manzana alumbró y acogió en su regazo a algunos de los músicos más inquietos y talentosos del siglo XX, otorgándoles un terreno fértil donde poder poner en práctica todas sus ideas. Con la entrada en el nuevo siglo el foco se dirigió hacia el Black Metal, un género foráneo que en las manos de una generación de bandas de lo más heterodoxas (evidentemente venían de tradiciones musicales diferentes, que podían ser el Hardcore, el Death Metal, el Noise o el Post-Rock) vivió una segunda juventud, si se quiere una revolución donde el corpsepainting y el romanticismo europeo daban paso a un concepto más intelectual pero al mismo tiempo tremendamente confrontacional en sus postulados. Es en este contexto donde aparecieron bandas como Castevet, Tombs, los tremebundos Krallice o, más recientemente, unos Imperial Triumphant que el año pasado pusieron la escena internacional patas arriba. Nuestros protagonistas de hoy, Yellow Eyes, comparten con los citados Krallice no pocas similitudes, pero como no podía ser de otra manera tratándose de una banda neoyorquina su propuesta se despliega de una manera personal e intransferible que ha cristalizado en un Rare Field Ceiling (2019, Gilead Media) capaz de conjugar como pocos tradición y vanguardia.

Si tuviéramos que hacer una síntesis de la propuesta de Yellow Eyes diríamos que se mueven entre el frío cosmicismo de los primeros Blut Aus Nord y la vanguardia hipnótica de Krallice, pero como esto es difícil de imaginar de primeras vamos a desarrollar un poquito tamaña sentencia. Atendiendo a lo primero, hay mucho de respeto por las raíces del género en la manera en que el cuarteto estadounidense erige los seis temas que componen Rare Field Ceiling, aunque optando por esa frialdad inabarcable que tan bien manejaban las citadas huestes lideradas por Vindsval y W.D. Feld (ahora andan enfrascados en otros menesteres), algo muy reconocible en cortes como «No Dust» o «Light Delusion Curtain». Temas complejos capaces de estirar los recursos tradicionales del Black Metal y engarzarlos en cuerpos compositivos enamorados del horror cósmico, transmiten esa indiferente vastedad que nos rodea y ante la cual somos poco menos que un accidente insignificante en el esquema general del Universo, si es que hay un esquema más allá de la pura entropía. Con esa realidad convive otra cara, magníficamente amalgamada y donde la tradición da paso a la muy reconocible vanguardia liderada por Krallice y su alucinante tratamiento de los tremolo pickings black metaleros como puertas hacia otra dimensión. Imposible escuchar la ultramundana «Rare Field Ceiling» y no reconocer los intrincados patrones guitarreros que tan famosa ha hecho a la banda capitaneada por un Mike Barr que, ¡oh sorpresa!, aparece en el disco metiendo una genial improvisación en la citada «Light Delusion Curtain». Subordinando técnica superlativa a un manejo brutal de las tensiones y una desquiciante visión del Black Metal, cortes como «Nutrient Painting» ahondan en esa vertiente vanguardista del género a golpe de cambios de ritmo, vulcanismo percutivo y unas guitarras que una vez te atrapan entre sus espirales esquizoides no te sueltan hasta haber retado los límites de tu cordura. Estos dos polos referenciales, lejos de convivir ajenos, potencian mutuamente sus respectivas virtudes deviniendo en un cosmicismo que pocas veces se ha sentido tan extraño, y una poliédrica vanguardia capaz de expandirse hacia universos desconocidos para ella. Ambas sinergias explotan en la inicial «Warmth Trance Reversal», genial compendio de virtudes de unos Yellow Eyes que desde ya se unen al selecto grupo de visionarios de la Gran Manzana.

Si hay un género capaz de aunar tradición y vanguardia, ese es el Black Metal, y Yellow Eyes lo corroboran con un disco que se mueve entre el experimentalismo neoyorquino y la frialdad inabarcable de las mejores propuestas europeas, deviniendo en una obra alucinante y alucinada que recoge y potencia lo mejor de ambos mundos.

NOTA: 9,75 / 10